
Por: Fernando Quiroz
Docente de Tecnología de la Información ISIL
Durante años, las carreras técnicas fueron vistas por muchos jóvenes como una alternativa secundaria frente a una carrera universitaria. Sin embargo, la realidad del mercado laboral está demostrando algo distinto.
Desde mi experiencia en el ámbito de la tecnología, observo que las empresas buscan cada vez más profesionales capaces de desarrollar soluciones digitales, gestionar datos y adaptarse a los constantes cambios que trae la transformación digital.
Hoy, organizaciones de sectores como banca, retail, telecomunicaciones, salud y comercio electrónico ya no consideran la tecnología únicamente como un área de soporte. La ven como una herramienta estratégica para innovar, mejorar la experiencia de sus clientes y optimizar procesos.
Como consecuencia, la demanda de desarrolladores de software, especialistas en datos, expertos en ciberseguridad y profesionales vinculados a inteligencia artificial continúa creciendo.
Esta necesidad también está cambiando la manera en que los jóvenes se acercan a la educación superior. Cada vez son más quienes buscan programas con una formación práctica, actualizada y conectada con las necesidades reales de las empresas.
No resulta extraño encontrar estudiantes que acceden a oportunidades laborales antes de culminar sus estudios, especialmente en áreas relacionadas con tecnología como Desarrollo de Software e Ingeniería de Sistemas.
Otro aspecto que considero importante es entender que la inteligencia artificial no está reemplazando al talento humano. Por el contrario, está impulsando la necesidad de profesionales capaces de supervisar sistemas, desarrollar soluciones tecnológicas, interpretar información y liderar proyectos de innovación.
Lo mismo ocurre con los datos, que hoy se han convertido en uno de los activos más valiosos para la toma de decisiones dentro de las organizaciones, impulsando el interés por áreas como Ciencia de Datos.
Estoy convencido de que las carreras técnicas vinculadas a tecnología representan una de las alternativas con mayor potencial de empleabilidad en los próximos años.
El verdadero reto no será solo aprender nuevas herramientas, sino mantener una actitud de aprendizaje continuo que permita evolucionar al mismo ritmo que la tecnología y las demandas del mercado laboral. En ese contexto, la formación en Ciberseguridad adquiere cada vez mayor relevancia para las organizaciones.